Rasputín: ¿Un enviado del mal?

Grigori Yefímovich Rasputín fue una de las figuras más importantes y enigmáticas de la historia rusa contemporánea. Monje, visionario, profeta, sanador, brujo, Rasputín se caracterizó por ser uno de los ejes más importantes de las decisiones de decenas de funcionarios públicos y fue una pieza fundamental en la política del Zar de Rusia hasta la caída del imperio.

Pero, las leyendas alrededor de este personaje llegaban a ser sobrenaturales e incluso muchos de los relatos sobre su presencia, indicaban que era acompañado de un poder sobrenatural impresionante.

En su juventud, Rasputín ingresó en una secta cristiana prohibida por la Iglesia Ortodoxa llamada los Flagelantes, en donde creían que la Fe se alcanzaba con el dolor, donde según relatos, organizaban orgías y sesiones de golpes e invocaciones de índole sobrenatural donde Rasputín era uno de sus más fieles participantes.

A Rasputín se le atribuye la frase: “Como más grandes sean los pecados más le satisface a Dios perdonarlos“, que usaba tras alguna de sus orgías.

Años después sus dotes de sanador de Rasputín llegaron a los oídos de la zarina Alejandra de Rusia, que en 1905 lo llamó a la corte para ayudar a su hijo y heredero al trono, Alexéi Nikoláievich, que padecía hemofilia.

Rasputín
Rasputín con la Zarina y miembros de su familia (Getty Images)

Sus leyendas sobrenaturales crecieron al evidenciar la cura temporal del hijo del zar con métodos que nadie podía explicar, y que hoy sabemos que fue una especie de hipnosis, convirtiéndolo en su médico personal. Su influencia era tan grande que se dice que todas las decisiones del zar Nicolás II eran revisadas por el propio Rasputín. Durante la Primera Guerra Mundial sus enemigos lo acusaron de ser un espía alemán e influir en la zarina, de ascendencia alemana, lo que contribuyó a la caída del régimen zarista en Rusia.

Las condiciones oscuras del monje se convirtieron en leyenda y su presencia en un heraldo de tempestad. Rasputín lanzó muchas profecías o visiones a lo largo de su vida, pero es imposible saber cuales son verdad, o simplemente se añadieron más tarde a la leyenda. Como suele ocurrir con profetas famosos como Nostradamus, las profecías de Rasputín son tan abiertas y genéricas que pueden aplicarse a casi todo. Aunque es cierto que algunas de ellas fueron bastante certeras.

Por ejemplo, se conoce que unos días antes de morir, Rasputín comentó a la zarina que le esperaba a ella una muerte violenta y que la misma sucedería a la muerte de él en manos de alguien de la nobleza. Ese mismo año, el 30 de diciembre, Rasputín murió en manos

Ese mismo año, el príncipe Féliz Yusupov conspiró con varios miembros de la nobleza para matar al consejero. Rasputín se presentó a una cena a la cual fue invitado en el Palacio Yusupov donde fue envenenado con cianuro, maniatado, golpeado y baleado en múltiples ocasiones. Pese a que los bollos tenían cianuro como para matar a un elefante, Rasputín no se inmutó. Según un libro publicado por el propio príncipe Yusúpov, que era escritor, le sirvió dos vasos de vino llenos de cianuro y, lejos de sentirse mal, Rasputín cogió una guitarra y comenzó a cantar.

Otro de los conspiradores Purishkévich le disparó en varias ocasiones, dos en el pecho y aseguró que el monje se abalanzo sobre él y lo maldijo en múltiples ocasiones. El cuerpo de Rasputín fue envuelto con cadenas y lanzado al congelado Río Neva, su cuerpo apareció varios días después sin cadenas y congelado.

Rasputín

Según la autopsia, Rasputín murió ahogado, no por los efectos de las balas o el cianuro, su cuerpo fue enterrado en el palacio y semanas después fue exhumado y cremado en el bosque.

Dos años después toda la familia del Zar, incluidos los niños, fue asesinada dos años después por la revolución bolchevique, terminando con el reinado de los zares en Rusia.

Otra de sus profecías más certeras es: “La cruz será arrojada a la bodega, los martillos golpearán sobre los altares, y las llamas devorarán las iglesias“.

La iglesia rusa fue perseguida y expulsada durante la revolución soviética de 1917. El símbolo de los soviéticos era la hoz y el martillo.

Rasputín

Otra de las profecías más sonadas del Monje Loco fue la caída de San Petesburgo como centro político y social de Rusia

Sobre Petersburgo caerán las tinieblas. Cuando su nombre sea cambiado, el imperio habrá terminado. Y cuando su nombre sea otra vez cambiado, sobre Europa entera estará a punto de desencadenarse la ira de Dios

En efecto, San Petersburgo cambió de nombre dos veces, a Petrogrado y Leningrado, y allí se libró una de las batallas más cruentas de la Segunda Guerra Mundial.

Rasputín predijo la contaminación predominante en el mundo con 50 años de adelanto.

El aire que hoy desciende a nuestros pulmones para llevar la vida, llevará un día la muerte“.

Contaminación

Se han documentado muertes en Brasil de nativos a los que el brujo de la tribu les había echado una maldición. La sugestión era tan grande, que realmente morían porque estaban convencidos de que la maldición era cierta.

Y así, bajo su mirada enigmática y sus increíbles historias, Rasputín pasó de ser un joven pobre de Rusia a uno de los personajes más enigmáticos y temidos de la cultura e historia mundial, un hombre que siempre estará muy cerca de la personificación de la maldad, un hombre, cerca de la oscuridad.

Fuente: National Geographic

¿Quién es Lilith?

«Y de la costilla que Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces a Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada», relata el libro del Génesis sobre la creación bíblica de la primera mujer en la faz de la tierra, Eva. No en vano, una extendida interpretación rabínica considera que la referencia, en un versículo anterior, a que «Dios creó varón y hembra los creó» significa que hubo otra mujer antes, la cual terminó abandonando el Paraíso. Según esta tradición judía, Lilith es esa mujer que precedió a Eva, y que, una vez lejos de Adán, se convirtió en un demonio que rapta a los niños en sus cunas por la noche y una encarnación de la belleza maligna así como la madre del adulterio.

El origen del mito de Lilith parece contar con raíces sumerias o acadias. En concreto había en Mesopotamia, según el arqueólogo británico Reginald Campbell Thompson, un grupo de demonios femeninos derivado de la criatura Lilitú (Lilu, Lilitu y Ardat Lili) con unas características que responden a esta figura mitológica: eran mitad humanas y mitad divinas, usaban la seducción y el erotismo como armas; y la noche era su hábitat natural. Todos estos súcubos, en cualquier caso, tenían las cualidades de lo que luego se ha representado como los vampiros, aunque cubiertos de pelo, y derivaban de la palabra «viento» o «espíritu». Esta tradición habría pasado más tarde a la cultura judía a través de los semíticos residentes en Babilonia. Los judíos adaptaron así al hebreo el nombre de esta criatura maligna hasta vincularlo posiblemente a la palabra «laila» (traducido como noche).

Lilitú perdió varias cualidades con su versión hebrea, como es su carácter divino, pero adquirió una personalidad más compleja. Su presencia es frecuente en el folclore y los textos del Judaísmo, entre ellos el Génesis, según defienden algunas interpretaciones rabínicas. Así, frente a las dudas que ha generado el fragmento del Génesis «y creó Dios al hombre (Adán) a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó», han surgido interpretaciones de diferentes rabinos a lo largo de la historia que plantean que, o bien Adán fue creado inicialmente como un andrógino –que poseía un cuerpo femenino y uno masculino unidos por la espalda–, o, como recoge repetidas veces en su obra el mitólogo inglés Robert Graves, hubo otra mujer antes que Eva, la rebelde y lujuriosa Lilith, que finalmente abandonó el paraíso.

Según el Yalqut Reubeni –una colección del siglo XVII de midrashim (interpretaciones de textos antiguos) por el rabino Rubén Hoschke Kohen–, « Dios formó a Lilith del mismo modo que había formado a Adán, aunque utilizó inmundicia y sedimento en lugar de polvo puro». La inmundicia habría convertido a esta criatura en un demonio del que, a su vez, nacieron otras criaturas malignas que «todavía atormentan a la humanidad». Estos demonios hembras se dedicaban a atacar a las madres durante los partos con el fin de robar al recién nacido para luego matarlo, como retrata un sello cilíndrico expuesto en el Museo de Oxford.

En este sentido, existe otra interpretación que presenta a Lilith como una criatura igual a Adán, hecha de polvo puro, que se rebela contra los designios divinos y muestra un marcado carácter. En el Alfabeto de Ben Sira (escrito entre el siglo VIII y el XI), se narra cómo Lilith se resistió a yacer por debajo de Adán: «¿ Por qué he de yacer debajo de ti? Yo también fui hecha con polvo y por tanto, soy tu igual», afirmó Lilith, que, al ser forzada por Adán a obedecerle, pronunció el nombre de Dios en vano y decidió abandonar el Edén con dirección al Mar Rojo.

Esta versión de Lilith se ha emplazado como una representación de las mujeres canaaneas y su visión de las relaciones sexuales en un periodo, hacia el 586 a.C, en el que se fusionaron parcialmente los panteones propios de los canaanitas con los hebreos. De esta manera, la demonización de Lilith es una crítica a las prácticas de las mujeres canaaneas dadas a mantener relaciones sexuales pre-matrimoniales y a una sexualidad más abierta que la mostrada por las hebreas. Lilith es el demonio rebelde, el mal ejemplo que precedió a Eva, más obediente a lo que Adán esperaba de una mujer. No en vano, algunas de las cualidades de esta versión de Lilith parecen haberse inspirado en el principal culto femenino de los canaanitas –el pueblo que según el Antiguo Testamento conquistaron los judíos tras el éxodo por el desierto–, Asheráh, diosa de los partos y la fertilidad.

Tras abandonar el paraíso, Lilith se asentó en la costa del Mar Rojo. Esta región se caracterizaba, según esta tradición mitológica, por la presencia de innumerables demonios, con los cuales engendró nuevas criaturas, «a razón de más de cien por día». Ante este hecho, Dios envió a un grupo de ángeles para exigirla que volviera con Adán: «Regresa con Adán de inmediato o te ahogaremos». A lo que ella respondió que ya no podía regresar porque «Dios me ha ordenado que me haga cargo de todos los recién nacidos, de los niños hasta el octavo día de vida (el de la circuncisión) y de las niñas hasta el vigésimo día». Finalmente, Dios permitió vivir a Lilith, pero la castigó haciendo que cientos de sus hijos demoniacos perecieran cada día. Desde entonces, la hermosa criatura se propuso matar a todos los hijos de Adán y a todas las madres durante el nacimiento y los días siguientes al parto.

La leyenda Lilith es posiblemente también el origen del popular mito griego de la reina Lamia, que, tras matar a sus propios hijos por culpa de un engaño de Hera, sintió envidia de las otras madres y se dedicó a devorar a sus hijos. Transformada en una bestia, tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una mujer. Este relato dio lugar a que, en la Antigüedad, las madres griegas y romanas acostumbraran a amenazar a sus hijos traviesos con este personaje. La creencia grecorromana a su vez se transmitió a leyendas medievales, repartidas por toda la geografía europea, donde estos seres son representados con rostro de mujer y el cuerpo de dragón. También se alimentaban de niños.

Así y todo, la presencia del nombre de Lilith en la Biblia se limita a una única mención. Aparece en Isaías34:14: «Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso», lo cual fue traducido en la Vulgata como Lamia, su versión medieval. No obstante, resulta imposible saber con certeza si para el autor del texto era un nombre propio –la célebre criatura del folklore judío– o simplemente se trata de una bestia salvaje o de una rapaz nocturna.

Texto original: ABC cultura

“Cuando el tecolote canta…El indio muere”

Existen en la historias miles de relatos que relacionan a las criaturas de la noche con diferentes situaciones catastróficas, con la oscuridad, con el frío y el transportes a otros planos terrenales que las han condenado, en ocasiones, al punto de la extinción.

Tanto los mayas como los nahuas tenían un especial respeto hacia los tecolotes, aves rapaces nocturnas de menor tamaño que el búho que se extienden por México y Centroamérica, y su aparición durante la noche cerca de asentamientos humanos, su ulular a la lejanía y sus enormes ojos alimentaron distintas leyendas que le atribuyeron una relación directa con la muerte y el inframundo.

Para los mayas, el tecolote era conocido como tunkuluchú y se creía que poseía la habilidad de percibir cuando la muerte de alguien estaba próxima. En el Popol Vuh, los quichés de Guatemala describieron a los cuatro mensajeros de Xibalbá (el inframundo maya) como tecolotes desmembrados.

tecolote

Tunkuluchú, el tecolote fue uno de los invitados a una fiesta en el reino de los aves, pero después de beber balché (una bebida alcohólica de la zona maya que consiste en almíbar fermentado) fue humillado por un hombre y se ganó la burla de todas las aves presentes. Desde entonces y como venganza, el tunkuluchú prometió que sería el encargado de anunciar a los humanos la hora de su muerte.

La trascendencia de esta leyenda en la cultura popular es tal, que aún se suscitan algunos encuentros hostiles cuando algún tecolote o lechuza aparece en regiones donde esta creencia se mantiene vigente y los pobladores intentan lastimarlo para evitar que se cumpla su presagio.

Para los mexicas, los tecolotes eran uno de los animales relacionados con la muerte y eran representados con tocados similares a los de Mictlantecuhtli (dios de la muerte y deidad principal del inframundo).

tecolote

Sin embargo, las malas noticias que el tecolote traía consigo no eran una sentencia de muerte. Según Alfredo López Austin, historiador experto en cosmovisión mesoamericana, con ayuda de otras deidades o enfrentándose a ellos, era posible evitar alguna tragedia:

“El aviso era el canto de la lechuza y el arañar de sus garras sobre los tejados de las casas de la gente. Los afectados sabían que la lechuza era un yaotequihua enviado por Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, el señor y la señora de la Región de la Muerte. El ave llevaba el mensaje de que uno de los miembros del hogar debía viajar muy pronto al otro mundo. Pese a su origen divino, el mal podía detenerse”, explica en Arqueología Mexicana.

Por supuesto, las representaciones del tecolote y su presencia en el pensamiento prehispánico son parte de un legado cultural único; sin embargo, su aparición no tiene ningún significado, ni predice la muerte o cualquier clase de tragedia.

Con información de: INAH

Mictlán: El mundo fascinante de los muertos

Según los mexicas Mictlán (“ El lugar de los muertos”) era el nivel inferior de la tierra de los muertos. El camino a este recinto, tiene nueve niveles verticales y descendientes.

El viaje, según las creencias de los mexicas, duraba cuatro años donde al final, el alma del difunto era recibida por Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl, las deidades del inframundo, quienes le anunciaban el final de sus pesares.

el Mictlán

En el Mictlán  no había distinción, había desde nobles y plebeyos, sin distinción alguna de rango ni de riquezas, pues la muerte no discrimina a nadie. Parte de los rituales funerarios para despedir a los difuntos en el México prehispánico era la confección de un discurso fúnebre de gran significado:

“¡Oh hijo! Ya habéis pasado y padecido los trabajos de esta vida; ya ha sido servido nuestro señor de os llevar, porque no tenemos vida permanente en este mundo y brevemente, como quién se calienta al sol, es nuestra vida; hízonos merced nuestro señor que nos conociésemos y conversásemos los unos a los otros en ésta vida y ahora, al presente ya os llevó Mictlantecuhtli, ya os puso su asiento, porque todos nosotros iremos allá, y aquel lugar es para todos y es muy ancho, y no habrá más memoria de vos; y ya os fuisteis al lugar obscurísimo que no tiene luz, ni ventanas, ni habéis más de volver a salir de allí, ni tampoco más habéis de tener cuidado y solicitud de vuestra vuelta. Después de os haber ausentado para siempre jamás, habéis ya dejado vuestros hijos, pobres y huérfanos y nietos, ni sabéis como han de acabar ni pasar los trabajos de ésta vida presente; y nosotros allá iremos a donde vos estuviéredes antes mucho tiempo”.
(Bernardino de Sagún)

En ese momento, el difunto abandonaba este plano terrenal y despertaba a la orilla de un río, que sería la primera de las pruebas para encontrar el descanso eterno de su alma. Este viaje no era una tarea sencilla, pues cada nivel ponía a prueba su carácter, convicción y resistencia llegando al primer nivel: CHICONAHUAPAN

También llamado Itzcuintlan o “lugar de perros”, este sitio estaba a la orilla de un caudaloso río, que el muerto debía atravesar con la ayuda de un xoloitzcuintle de color pardusco.

El color era importante, puesto que si se le pedía ayuda a un perro de color blanco, este se negaría y si se le pedía ayuda a un perro negro, este no aceptaría la tarea.

Segundo Nivel: TEPECTLI MONAMICTLAN

El “lugar de los cerros que se juntan”. En este nivel se dice que existían dos cerros que se abrían y se cerraban, chocando entre sí de manera continua. Los muertos, por lo tanto, debían buscar el momento oportuno para cruzarlos sin ser triturados.

Tercer Nivel: IZTEPETL

En este lugar se encontraba un cerro cubierto de filosísimos pedernales, que desgarraban los cadáveres de los muertos cuando estos tenían que escalarlos para cumplir con su trayectoria.

Cuarto Nivel: ITZEHECAYAN

El “lugar del viento de obsidiana” era un sitio desolado de hielo y piedra abrupta. Se trata de una sierra con aristas cortantes compuesta de ocho collados en los que siempre caía nieve.

Quinto Nivel: PANIECATACOYAN

“El lugar donde la gente vuela y se voltea como banderas”. Se dice que este lugar se ubicaba al pie del último collado o colina del Itzehecayan, donde los muertos perdían la gravedad y estaban a merced de los vientos, que los arrastraba hasta que finalmente eran liberados para pasar al nivel siguiente.

Sexto Nivel: TIMIMINALOAYAN

“El lugar donde la gente es flechada”. Aquí existía un extenso sendero a cuyos lados manos invisibles enviaban puntiagudas saetas para acribillar a los cadáveres de los muertos que lo atravesaban. Estas eran saetas perdidas durante las batallas.

Séptimo Nivel: TEOCOYOHUEHUALOYAN

Aquí los jaguares abrían el pecho del muerto para comerse su corazón.

Octavo Nivel: IZMICTLAN APOCHCALOLCA

En esta “laguna de aguas negras” (Apanhuiayo), el muerto terminaba de descarnar y su tonalli (su alma), se liberaba completamente del cuerpo.

Noveno Nivel: CHICUNAMICTLAN

Aquí el muerto debía atravesar las nueve aguas de Chiconauhhapan y, una vez superado este último obstáculo, su alma sería liberada completamente de los padecimientos del cuerpo, por Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, esencia de la muerte masculina y femenina respectivamente.

Para transitar estas pruebas, el difunto debía ir surtido de algunos amuletos y pertenencias para facilitar su camino, entre agua, mantas, armas y papeles que dos oficiales le colocaban diciendo:

“Veis aquí con que habéis de caminar, y poníanle entre las mortajas, y así amortabajan el difunto con sus mantas y papeles que estaban aparejados, poniéndolos ordenadamente ante él, diciendo; Veis aquí con que habéis de pasar en medio de dos sierras que están encontrandose una con otra ; y más le daban al difunto otros papeles, diciendole: Veis aquí con que habéis de pasar el camino donde está una culebra guardando el camino. Y más daban otros papeles diciendo: Veis aquí con que habéis de pasar a donde está la lagartija verde, que se dice xochitonal, y más decían al difunto: Veis aquí con que habéis de pasar ocho páramos; y más daban otros papeles diciendo: Veis aquí con que habéis de pasar ocho collados; y más decían al difunto: Veis aquí con que habéis de pasar el viento de navajas”.

(Bernardino de Sahagún)

Al final de este largo viaje al Mictlán, el difunto debía entregar a Mictlantecuhtli los tributos que se le habían entregado antes de despertar a la orilla del río.

y por fin, el descanso eterno.

Con información de Matador Network

Poltergeist: ¿El mal agresivo?

El término suele utilizarse coloquialmente para definir todos los acontecimientos violentos que suceden en un lugar supuestamente encantado y que no se ajustan a la normalidad física. Entre los fenómenos poltergeist, se incluyen, por lo general, ruidos inexplicables, movimientos de objetos inanimados, materialización, desaparición de comestibles, olores extraños y ataques físicos. La entidad imperceptible que genera estos hechos, según la parapsicología, suele ser un fantasma o entidad asociado a una persona muerta. También puede ser causado por telequinesis inconsciente derivada de estrés o tensión emocional.

¿Existe realmente la maldición de Tutankamón?

En el antiguo Egipto existe una terrorífica leyenda que se ha convertido en el debate de cada uno de los especialistas de la materia.

El equipo dirigido por el arqueólogo Howard Carter descubrió el 4 de noviembre de 1922 la tumba mejor conservada de la que se tenga registro. Se trataba de la tumba de Tutankamón, un faraón que gobernó Egipto desde los nueve años hasta su prematura muerte a los 18,  debido a un frágil estado de salud, con distintos males congénitos que entre otras cosas, le impedían caminar sin usar un bastón.

Y a pesar de ser un faraón sin pena ni gloria para la historia de Egipto, la iconografía de leyenda ha perdurado a través de la historia.

EL ORIGEN

Foto: Getty Images

La noticia de su descubrimiento y la apertura de la tumba de Tutankamón fue cubierta con lujo de detalle por los medios británicos y después de meses de excavar y extraer los tesoros de las antecámaras, la tumba fue abierta finalmente el 17 de febrero de 1923 con la presencia de 58 personas elegidas por la expedición, entre ellos el propio Lord Carnarvon que fue el mecena de la expedición.

Al margen de las miles de piezas encontradas en el ajuar funerario que representaron una tarea titánica de clasificación para el arqueólogo, la prensa comenzó a escribir historias fantásticas que relacionaban el descubrimiento con sucesos sobrenaturales y sobre todo, la famosa idea de que las tumbas faraónicas poseían una ‘maldición’ que caería sobre todo aquél que intentara acceder a ellas.

LA CONSTRUCCIÓN DEL MITO

maldición de tutankamón

Foto: Getty Images

Marie Corelli fue la escritora que se encargó de que la historia sobre la ‘maldición’ de Tutankamón.  Un mes después de la apertura del sarcófago, la best-seller publicó una carta en el New York World asegurando que poseía una antigua inscripción egipcia que confirmaba los castigos que esperaban a quienes profanaron la tumba.

Dos semanas después del artículo la muerte Lord Carnarvon falleció de una infección en un hotel de El Cairo algo que fue tomado como un dato específico real de los famosos manuscritos, algo que empezó a crear ese velo de misterio alrededor de la tumba. Desde entonces, la sociedad inglesa se empecinaba en creer la existencia de la ‘maldición’ de Tutankamón:

El propio Arthur Conan Doyle se declaró creyente de la ‘maldición’ y esbozó distintas teorías para explicar su funcionamiento, desde la idea de que los antiguos egipcios aplicaron intencionalmente un veneno antes de sellar la tumba, hasta que la apertura del sarcófago significaba la liberación de seres fantasmagóricos culpables de los decesos.

La atención mediática se centró en las 58 personas que estaban presentes al momento de abrir el sarcófago. Al deceso de Carnarvon se sumaron las muertes de su hermana Audrey Herbert y de Archibald Douglas Reid (radiólogo que examinó los restos del faraón) el mismo año.

Las coincidencias provocaron todo tipo de especulaciones y datos que incluso llegaron a asegurar que del grupo de 58, al menos 15 personas perdieron la vida en los siguientes cinco años.

LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA A LA ‘MALDICIÓN DE TUTANKAMÓN’

maldición de tutankamón
Foto: Getty Images

Desde entonces, distintas teorías han tratado de explicar esta serie de coincidencias desde un punto de vista científico, hipótesis que analizan los hechos y sugieren que en realidad, la ‘maldición’, no fue más que un cúmulo de acontecimientos sin una conexión particular entre sí, empezando por la muerte de Lord Carnarvon.

Aunque en su momento se creyó que el mecenas de la expedición falleció por septicemia sin razón aparente, las investigaciones más recientes apuntan a una serie de hechos causales, que podrían explicar su deceso:

Después de 3 mil años sellada, las condiciones al interior de la tumba de Tutankamón favorecieron la reproducción de distintas clases de bacterias y hongos que según una investigación que tomó como ejemplo este caso, pudieron desarrollar una mayor virulencia tras pasar un largo periodo almacenados en el sarcófago.

Y aunque se trata de microorganismos que difícilmente podrían provocar daño a un sistema inmune en buenas condiciones, los problemas de salud (principalmente respiratorios) de Lord Carnarvon y un accidente automovilístico que sufrió años antes apuntan a que en realidad, fue un hongo conocido como Aspergillus el que provocó una infección oportunista en el aristócrata que culminó con su muerte.

Diversos análisis microbiológicos al interior de tumbas egipcias han descubierto variedades de Aspergillus, además de bacterias como estafilococos y sustancias tóxicas como amoniaco, que en altas concentraciones pueden causar graves daños a la salud.

Esta hipótesis podría ayudar a esclarecer la muerte de Lord Carnarvon, mientras que los datos de los medios ingleses sobre el número de fallecidos (que en ocasiones estimaba las víctimas de la ‘maldición’ de Tutankamón hasta en 30 personas) resultaron falsos, tras comprobarse años más tarde que sólo fallecieron ocho individuos en un periodo de doce años, mientras que Howard Carter se mantuvo escéptico durante el resto de su vida, que culmina 17 años más tarde a causa de un cáncer.

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