¿Qué es Mictlan?

Las nueve regiones del Mictlán o Chiconauhmictlán, hacen referencia al inframundo de la mitología mexica. Es una cosmovisión de creencias nahuas referidas al espacio y al tiempo, estructurando un universo en parcelas o regiones determinadas por unas fuerzas vivas. Su creación se debe a los llamados “dioses creadores”  (Xipetótec, Tezcatlipoca, Quetzalcóatl y Huitzilopochtli).

La mitología mexica narra que los “dioses primordiales” (Omecíhuatl y Ometecuhtli) tuvieron 4 hijos varones: los llamados “dioses creadores”: (XipetótecTezcatlipocaQuetzalcóatl y Huitzilopochtli). Estos heredaron el arte de la creación de sus padres a partir de su sustancia, y tras 600 años de inactividad dos de ellos (Tezcatlipoca y Quetzalcóatl) se encargaron de organizar al universo, optando por la manera vertical y la manera horizontal.

Al organizar el universo en horizontal y vertical, los dioses Creadores forjaron a las parejas de dioses que controlarían las aguas (Tláloc y Chalchiuhtlicue), la tierra (Tlaltecuhtli y Tlalcíhuatl), el fuego (Xiuhtecuhtli y Xantico) y a los muertos (Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl).

El universo horizontal estaba comprendido por puntos cardinales o direcciones hemisféricas, mientras que el universo vertical comprendía solamente dos partes, la superior y la inferior.

Para el caso del universo vertical existen tres partes: el supramundo, el mundo y el inframundo, formando una especie de cubo. La parte integra central se le llama Tlalocán y existen 4 gigantescos árboles en cada esquina del mismo, que impiden que el tercio de en medio (Tlaltícpac, la tierra, o simplemente el mundo) se junte con el tercio superior (supramundo) o con el inferior (inframundo).

La tierra, en la cosmovisión nahua, estaba formada a partir del cuerpo del Cipactli, una tierra sólida y viviente generadora del sustento para el hombre y para la (nuestra) madre naturaleza, pues de ella se creó la superficie. Bajo esta misma premisa, los nahuas creían que de sus cabellos surgieron árboles, flores y plantas; de su piel surgieron planicies, llanuras y sedimentos fluviales; de sus ojos surgieron pozos, cuevas y fuentes; de su boca surgieron ríos, lagos y manantiales; de su nariz surgieron valles, cordilleras y mesetas; y de sus hombros surgieron sierras, volcanes y montañas.

El supramundo (trece cielos) y el inframundo (nueve regiones) representan el universo vertical, cuyas las fuerzas superiores e inferiores convergen desde la tierra, influenciándola, así mismo, diariamente cuerpos celestes descienden al inframundo y ascienden de él, entrelazados por el universo horizontal, las direcciones hemisféricas o puntos cardinales que son regidos por los Dioses Creadores.

Al Norte (Mictlampa): Tezcatlipoca; al Oeste/Occidente (Cihuatlampa): Quetzalcóatl; al Este u Oriente (Tlahuiztlampa): Xipetótec; y al Sur (Huitztlampa): Huitzilopochtli, cuyas fuerzas supuestamente emanan de las direcciones hemisféricas se convergen y se sostienen por un eje central, el Calpulli, que era resguardado por Xiuhtecuhtli, dios del fuego, señor del tiempo.

Al Mictlán sólo iban aquellos que morían de muerte natural, fueran señores o macehuales, sin distinción de rango ni riquezas, o de enfermedades que no tenían un carácter sagrado, el muerto debería de atravesar nueve regiones, de las cuales se descenderían simbólicamente como lo hace el dios Sol Tonatiuh todos las noches dentro de las fauces del señor y señora de la tierra, Tlaltecuhtli y Tlalcíhuatl, el inframundo, con sus nueve regiones que forman la travesía dentro del submundo con obstáculos específicos que expresan niveles de putrefacción y tormentos tanatomórficos que padecen los muertos en su regresión orgánica después de 4 años, y ya cuando los muertos alcanzaban lograr atravesar los infiernos, sí es que lo lograban, estos podrían liberar su alma, su tonalli, logrando así el descanso anhelado ante la presencia de Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, el señor y la señora de la muerte, los regidores del inframundo.

3 A.M: ¿La hora del demonio?

Las películas de terrorhablan de la “hora del diablo”, otros más, aseguran que apartir de esa hora existen en ciertas zonas actividades fuera de lo lógico y lo divino, pero dependiendo de la fuente, las cosas cambian y las leyendas crecen. Muchos se refieren al tiempo entre las 3 a.m. y las 4 a.m. o las horas entre medianoche y las 3 a.m. En cualquier caso, muchos aseguran que el diablo es más poderoso durante este periodo.

La idea parece haber surgido del conocimiento de que a Satán le encanta burlarse de Dios. Los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas nos dicen que Jesús murió durante “la hora nona”. Según los cálculos modernos, serían las 3 p.m. De acuerdo a esta idea, Satán da la vuelta al simbolismo según su concepción y se guarda para sí las 3 a.m., en mofa directa a Dios.

Otro motivo por el que esta hora se considera una fuente de actividad demoniaca inusualmente alta es el hecho de que está en mitad de la noche; el sol ya hace mucho que se puso y no amanecerá durante unas cuantas horas más.

La escritura se refiere en repetidas ocasiones a la noche y la oscuridad como un tiempo de pecado. Este concepto se resume perfectamente en el Evangelio de Juan: “En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas” (3,19-20). También, Jesús fue traicionado por Judas durante la noche (a veces se piensa que a medianoche) y Pedro negó a Jesús antes del “canto del gallo” (en torno a las 6 a.m.). Esto supondría que el “juicio” de Jesús ante el Sanedrín sucedió durante la “hora del diablo”.

Hay un poco de biología operando aquí también, ya que las 3 a.m. marca el punto de sueño nocturno más profundo en el ciclo adulto normal de sueño-vigilia. Despertar o ser despertado en esa hora puede perturbar nuestros ritmos circadianos y hacernos sentir mal o estresados.

¿Qué son las posesiones demoniacas?

Muchas religiones del mundo hablan sobre las posesiones demoniacas en sus textos de antaño. Según determinadas religiones, una persona es víctima de una posesión demoníaca, cuando un espíritu maligno entra en su cuerpo y le hace hablar y comportarse, no como ella quisiera, sino como el tal espíritu quiere. “Los signos exteriores de la posesión son casi siempre los mismos: la individualidad se desvanece y surge una distinta, demoníaca, que dura más o menos tiempo, a modo de un ataque”, afirma Julio Caro Baroja, antropólogo, historiador, lingüista, folklorista y ensayista español, este trastorno del comportamiento que se atribuye al apoderamiento del espíritu por uno o más demonios desde el punto médico se considera un trastorno disociativo de la historia y se le denomina «endemoniaría» o «demonio manía».

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Las referencias más antiguas de posesiones demoníacas datan de los sumerios, quienes creían que todas las enfermedades del cuerpo y de la mente eran causadas por «demonios de la enfermedad» llamados gid-dim.​ El sacerdote que practicaba exorcismos se denominaba ashipu, por contraposición a los asu, médicos que aplicaban vendajes.

Muchas tablillas de escritura cuneiforme incluyen plegarias a ciertos dioses pidiendo protección contra los demonios, y otras solicitaban a los dioses que expelieran a los demonios que invadían sus cuerpos.

Las culturas chamánicas también creían en la posesión demoníaca y los doctores chamanes también efectuaban exorcismos. En estas culturas, los decesos se atribuían a la acción de un demonio sobre el cuerpo del paciente.

En el Nuevo Testamento hay múltiples menciones a posesiones y exorcismos:

  • Mateo 4:23-25: Personas poseídas curadas por Jesús (también en Lucas 6:17-19).
  • Mateo 7:21-23: Muchos expulsarán demonios en el nombre de Jesús (también en Marcos 16:17; Lucas 10:17; Hechos 5:16; 8:7).
  • Mateo 8:14-17: Jesús cura a muchos que están poseídos por demonios (también en Marcos 1:29-39; Lucas 4:33-41).
  • Mateo 8:28-34: Jesús expulsa una horda de demonios acabando una piara de aproximadamente 2000 cerdos (también en Marcos 5:1-20 y Lucas 8:26-39, pero refiriéndose a un único hombre. Parece que, o Marcos y Lucas hablan solo del portavoz de los dos endemoniados, o su jefe, o que no mencionan sino a uno, porque no dictan que solo había un endemoniado).
  • Hechos 5:3: Satanás ocupa el corazón de Ananías.
  • Hechos 5:16: Los Apóstoles expulsan espíritus malignos de personas poseídas.
  • Hechos 8:6-8: Durante las enseñanzas de Felipe el Evangelista en Samaria, los espíritus malignos abandonan el cuerpo de muchos presentes.
  • Hechos 8:18-19: Simón el Mago se ofrece a comprar el poder de la Imposición de las manos.
  • Hechos 19:13-20: Siete hijos de Esceva intentan expulsar malos espíritus, diciendo: «En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, yo te ordeno salir». Pero no tienen éxito porque los demonios no les reconocieron ninguna autoridad respondiendo «A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?».

El primer cristiano que inició el estudio de las posesiones demoniacas fue San Hipólito, llamado el Punzador por su costumbre de utilizar agujas para encontrar las «marcas del demonio»: zonas de la piel anestesiadas que en aquel tiempo se atribuían a firmas del Satanás.6

En la Edad Media y en los inicios de la Edad Moderna están documentados casos de supuestos endemoniados que fueron objeto de exorcismos. El famoso libro sobre la brujería publicado a finales del siglo XV, Malleus Maleficarum, detalla los exorcismos que pueden efectuarse en diferentes casos. Incluso se creía que los animales eran objeto de posesión. Cientos de gatos, cabras, y otros animales fueron sacrificados debido a la creencia de que encarnaban o estaban poseídos por un demonio.

Los exorcistas y estudiosos del tema creían que las personas endemoniadas presentaban unos síntomas determinados, como poner los “ojos en blanco”, la llamada xenoglosia (hablar en lenguas desconocidas por el paciente), la aparición de “dermografismos” (escrituras del demonio en la piel del paciente), la conducta violenta, desorganizada o inhabitual para el paciente y las convulsiones, a las que se añadían la memoria o personalidad «borrada», la respiración agónica, la aversión a lo sagrado, la aparición de enfermedades sin causa aparente, el acceso a conocimientos sobre sucesos distantes y ocultos (la llamada gnosis) y a lenguajes extranjeros (la llamada glossolalia) o hablar y entender lenguas desconocidas por el sujeto, muchas de ellas “muertas” (que han dejado de existir), los supuestos cambios drásticos en la entonación vocal y en la estructura facial, la aparición repentina de lesiones (arañazos, punciones y diferentes marcas), las cicatrices “espontáneas” y la fuerza desproporcionada.

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En el año 1791 Eberhard Gmelin describe por primera vez un caso de personalidad múltiple redefiniendo lo que antes se había conocido como posesión demoníaca a la luz de los progresos de la psiquiatría y la psicología.

En aquellas religiones cuyos cultos consideran la existencia de entidades demoníacas, la posesión demoníaca es el término con que se describe el control interno, intermitente o permanente, por un demonio de las acciones del cuerpo de un ser humano. La demonología se dedica a su estudio.

Además de la religión cristiana existen religiones o culturas que consideran la existencia de demonios que causan algún tipo de malestar mental, físico o espiritual. Por ejemplo: en la cultura Islámica encontramos a los “Jinn” que son descritos como entes que pueden aparecer especialmente en forma de serpiente o de hombre para hacer maleficios a los humanos. Por otra parte en la mitología hebrea se hace referencia a dos tipos de demonios: los “e`irim” y los “shedim”. Ambos son demonios que interfieren en la vida de los hombres causándoles males. En la mitología japonesa se hablaba de los oni, que perjudicaban a los humanos de muchas maneras, y podían llegar a comerlos.

También puede ser provocado en otra persona a través de prácticas satánicas, como misas negras, maleficios, mal de ojo, etc. En este caso, tanto la víctima, como los invocadores del maleficio pueden quedar infectados por uno o varios demonios.

Para los pensadores católicos, el demonio se puede manifestar sobre un plano puramente psicológico: lo hace a través de la obsesión o de las tentaciones obsesivas, por ciertas visiones inexplicables o/y alucinaciones; si su intervención se complica y toma la forma de desvaríos psicológicos o sobrenaturales, entonces se tratará de una posesión. En este caso, se podría poner en evidencia la presencia del demonio y su imperio sobre el cuerpo del poseído.

Se distinguen un estado de calma y un estado de crisis. El estado de crisis se deduce por las contorsiones, las explosiones de rabia, las palabras impías y blasfemas. El poseso entra en trance, perdiendo todo control, y, lo más a menudo, toda consciencia y memoria sobre lo que le está pasando.

 

Desde un punto de vista médico, la posesión demoníaca se considera una de las formas del trastorno disociativo (de conversión) que antiguamente se denominaba histeria. Se codifica en la clasificación internacional de enfermedades mentales (CIE) de la Organización Mundial de la Salud como F-44.3 trastorno de trance o posesión o como F-44.81 trastorno de personalidad múltiple; también se halla incorporado en el Manual de Diagnóstico y Estadística en su cuarta versión (DSM-IV). Comúnmente se le denomina «demoniopatía» o «demoniomanía» y se describe como la creencia del paciente de estar poseído por una divinidad o demonio, y de obrar bajo su control.

Su estudio médico comienza en 1791, cuando Eberhard Gmelin publica el primer caso de «doble conciencia» inaugurando así el estudio científico de esta rara patología que había sido atribuida desde siempre a supuestas entidades espirituales.

Algunos datos importantes son la publicación de Pierre Janet del caso «Aquiles», sobre un sujeto que en 1890 es poseído por el demonio y curado por el tratamiento hipnótico. Posteriormente, Joseph Breuer en colaboración con Sigmund Freud publica en 1895 los Estudios sobre la histeria, que se basa en el caso de Anna O, una joven con personalidad múltiple que hablaba en lenguas extranjeras. Continua el proceso Théodore Flournoy con el estudio de la medium Helene Smith, en su libro publicado en 1899 Desde la India al planeta Marte. En la actualidad, aunque poco publicitados, se ha continuado estudiando el trastorno con revisiones sobre temas tales como vudú, chamanismo, exorcismo, etc.

La medicina ha identificado una serie de trastornos psíquicos y neurológicos en los que se manifiestan fuerzas y aspectos desconocidos del psiquismo humano cuyos síntomas se parecen a lo que las religiones interpretan como signos de posesión demoniaca. Por ejemplo en 1608 el monje italiano Francesco Maria Guazzo, un ferviente creyente en la realidad de la brujería, señalaba en su Compendium Maleficarum que era difícil distinguir los signos indicativos de posesión de los síntomas de algunos trastornos mentales.

Por otra parte el neurólogo francés Jean-Martin Charcot fue el primero en percatarse de la similitud que mostraban los casos de histeria y los de posesión diabólica.

Otro síntoma que presentan las personas poseídas, son las reiteradas visiones y sentimientos que presentan, tales como sentir que un ente extraño les controla, sentimientos de ahogarse, quemarse, dolor, angustia y visión de entes, personas o espíritus extraños o ya fallecidos y que no son percibidos por los demás. Estos síntomas suelen aparecer en los diferentes tipos de trastornos disociativos, a menudo sobre todo en estratos socioeconómicos bajos o en regiones apartadas de la civilización y a menudo en cultos cristianos pequeños (sectas) se confunden los síntomas de la esquizofrenia o los trastornos de ideas delirantes con manifestaciones de posesión demoníaca.

Santa Muerte: ¿El culto al mal?

La Santa MuerteSantísima Muerte o Muerte es una figura popular mexicana que personifica la muerte y es objeto de culto. Algunas corrientes cristianas (incluyendo el catolicismo) se oponen a que se le adjudique el título de Santa pues carece de las características tradicionales para recibirlo (a excepción de los Arcángeles, solo los seres humanos reciben el título de Santos cuando han llevado una vida en la que ejercitan heroicamente las Virtudes Cristianas alcanzando un estado de comunión y amistad con Dios llamado Santidad -no se confunda con Sacralidad-) para la mayoría de los cristianos la muerte es un estado y no una entidad personificada ni personificadora lo que deriva en que se considere pecado de idolatría cualquier intento de mistificarlo.

En México, desde el año 2005, al culto que promovía a la Santa Muerte se le canceló el registro constitutivo por la Secretaría de Gobernación de México (SEGOB) debido a que su adoración «desvía gravemente los fines establecidos en los estatutos de la ley de Asociaciones religiosas y Culto Público de México».

La historia del culto tiene un largo proceso de evolución que se puede dividir en dos etapas. Una larga etapa de gestación donde se fueron conjugando los distintos elementos que va desde la época prehispánica, pasando por el catolicismo de la época colonial, llegando hasta la mitad del siglo XX. Una rápida etapa donde el conjunto de estos elementos da a la figura su actual apariencia; esto último achacado a un entorno de marginación social, pobreza y delincuencia.

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Origen sincrético

El origen muestra detalles de un sincretismo (Tendencia a conjuntar y armonizar corrientes de pensamiento o ideas opuestas.) entre distintos elementos del culto prehispánico por los muertos, los dioses aztecas y mayas relacionados y de la iglesia católica​ Los principales elementos encontrados que se pueden distinguir son los siguientes:
  • Ah Puch. dios maya rey de Xibalbá, el inframundo. Descrito como un esqueleto o cadáver con un rostro de jaguar (o búho) adornado con campanas;
  • Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl. dios y diosa de la muerte aztecas, la oscuridad y el Mictlán “la región de los muertos”.
  • Día de muertos. Una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.
  • La Unción de los enfermos en la que se pide a Dios una “muerte”, es decir, “morir en amistad con Dios”, en el caso de que el enfermo se encuentre en estado terminal.
  • Apocalipsis. La Biblia coloca a la muerte como uno de los Jinetes del Apocalipsis en la primera parte del capítulo 6º del Apocalipsis, y la Muerte y el Hades en la última mitad del capítulo 20° del Apocalipsis.
  • San Pascual o San Pascualito Rey En la religión católica, se refiere a San Pascual Baylón; originado en Guatemala y el Estado Mexicano de Chiapas, se representa como un esqueleto humano coronado. Ha sido objeto de rechazo de la propia religión Católica desde su origen y su culto prohibido por la Inquisición y rechazado hasta hoy, en que persiste su veneración, al igual que la “Muerte”, se le adicionan colores en las ropas con que se represente o en las velas que se le ofrendan, que representan las diversas peticiones favorables o adversas, según sea el caso.
  • La Muerte. En la cultura helénica y occidental desde tiempos remotos existe en la mitología la figura de la Muerte. La imagen de la muerte personificada que se ha hecho más popular es la de un esqueleto con una guadaña y, en ocasiones, con una túnica negra que lo cubre desde la cabeza hasta los tobillos. En la iconografía de tal figura se pueden ver claramente estos elementos en el culto actual.
  • Sustituto de la advocación mariana. Para los antropólogos, es notable e innovador que la Santa Muerte sea una figura femenina. En la psique del mexicano está muy presente la figura de la Virgen de Guadalupe y la Santa Muerte es una alternativa moderna, en el cual su vestimenta recuerda a la de las vírgenes de los altares y la ornamentación funeraria en las monjas de la época colonial. De hecho, es tal la confusión que muchos creyentes también le llaman de forma cariñosa «virgencita». En el mismo sentido, el periodista José Gil Olmos la llama «la virgen de los olvidados».

Las estatuas de la Santa Muerte se hacen en colores rojo, blanco, y negro (para el amor, la suerte, la protección, respectivamente). Las ofrendas a la Muerte incluyen flores, tequila, comida e incluso tabaco y marihuana. Las capillas públicas a la Muerte se adornan con rosas y botellas de tequila, y se encienden velas en su honor.

En México los principales elementos característicos de la estatuilla de la “Muerte” son una balanza que representa la justicia, una guadaña con la que cosecha las almas y un pequeño mundo que carga en una de sus manos representando su impacto en el mismo, y un reloj de arena que señala el paso del tiempo. La figura es humanoide andrógina aunque tiende a tener más semejanza con la figura femenina, esto debido a la idea de que si nacimos de una mujer, morimos por una. Es un esqueleto cubierto con una túnica que cubre todo menos la cara y las manos.

En la frontera entre México y los Estados Unidos se hacen y se venden al público novenas de la Muerte, medallas, y velas. De manera similar a otras culturas alrededor del mundo, las figuras de viejos cultos en México están sincretizados a veces como santos.

Por otra parte, puede representar simplemente una reinterpretación religiosa de la gente tradicional y católicos, ortodoxos practican el rezo para recibir una muerte bendecida en un estado de tolerancia. Sus rezos, oraciones​, y los novenas contienen a la Santísima Trinidad. Mientras que existe una cierta visión de la Muerte como figura de la magia negra, existen otras opiniones de ella como, específicamente, un santo católico digno de veneración.

 

¿Quién es Astaroth?

Según la demonología Astaroth es el “gran duque del Infierno”, en Latinoamérica se traduce Astello de la primera jerarquía demoníaca, en la que también pertenece Belcebú y Lucifer. En el Diccionario infernal, Astaroth es dibujado como un hombre desnudo con manos y pies de dragón y un par de alas con plumas, llevando una corona, sosteniendo una serpiente con una mano y cabalgando sobre un lobo o un perro con alas de dragón.

De acuerdo con Nahum Michaelis es un demonio de primera jerarquía que seduce por medio de la pereza, la vanidad, filosofías racionalistas de ver el mundo y su adversario es San Bartolomé, que puede proteger contra él porque venció las tentaciones de Astaroth. Inspira a los matemáticos, artesanos, pintores y otros artistas liberales, puede volver invisibles a los hombres, puede conducir a los hombres a tesoros escondidos que han sido enterrados por hechizos de magos y contesta a cualquier pregunta que se le formule en forma de letras y números en multitud de lenguas. Una de las pocas criaturas capaces de manipular la línea del destino, ya sea humano o divino y conocedor de estos.

De acuerdo con Francis Barret, Astaroth es el príncipe de los acusadores e inquisidores. Según algunos demonologistas del siglo XVI, los ataques de este demonio contra los humanos son más fuertes durante el mes de agosto.

Astaroth en la actualidad existe en 7 energías directas, divididas según su jerarquía.Solo una es lider de las otras 6.Se le denomina también como el Rey de las 7 coronas del ser humano, de la naturaleza, de los espíritus en su última reencarnación, del sentir de los espíritus, de los 7 caminos espirituales del alma al cuerpo,del descanso o elevación total de las reencarnaciones del ser humano, la última numerología y la voz de las voces del amor y del las almas. Es el primer demonio de la naturaleza,el único que no fue creado en ningún reino. Hoy en día existe un hombre que esta bajo la protección directa de Astaroth, el cual asegura a su vez ser nigromante, también ha declarado en pocas ocasiones que no fue enviado por alguna razón en especial y que es protegido porque “Así lo quiere él” En unas pocas palabras se denominó así mismo como el justificador del universo y de las almas. El primer demonio de la naturaleza, el primer ser humano reencarnado. Forma parte de la trinidad que conforman las 3 dimensiones.

Lucifer, Belcebú y Astaroth. Advierte también que existen cuerpos que no son de éste tiempo y que vienen por las almas benditas. Es una misión que se ha encontrado y que está cumpliendo defendiéndonos de la abducion. “Tu alma es tuya y de nadie más…podemos ir juntos” es lo último que ha dictado. De los que conforman la trinidad él es el único nacido por y en la naturaleza,a diferencia de Belcebú y Lucifer.

¿Sabías qué?

El tablero ouija o güija tiene un origen impreciso, en la moda espiritista de hacia finales del siglo XIX que dio lugar a una patente registrada el 10 de mayo de 1880 declarando al estadounidense Elijah Jefferson Bond como su inventor y a Theresa Maupin y Charles W. Kennard como titulares. No está claro si Bond o los titulares inventaron realmente algo o simplemente patentaron una de las muchas planchettes (‘planchitas’) o «tablas parlantes» para comunicarse con los espíritus que circulaban por Europa y Estados Unidos.

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Kennard creó la empresa para la fabricación del tablero y comenzó a vender los primeros ejemplares en 1890. Kennard inventó asimismo el nombre ouija, afirmando que era una antigua palabra egipcia que significaba ‘mala suerte’. Afirmaba que su origen se remontaba hasta el antiguo Egipto, aunque no presentó ninguna evidencia que probara tal afirmación.

Posteriormente, la patente fue vendida a William Fuld, antiguo empleado de Kennard, cuya compañía comercializó el juguete hasta que Parker Brothers adquirió los derechos en 1966. Fue Fuld quien afirmó que la palabra ouija era una mezcla de los vocablos oui y ja, que significan ‘sí’ en francés y alemán, respectivamente. Actualmente, otras empresas comercializan este tablero, que en inglés se llama witchboard (‘tablero de bruja’) y fue creada  por la empresa MISIS.

Aquelarre: ¿La reunión con el demonio?

El aquelarre o sabbat es la forma genérica de denominar a la agrupación o reunión de brujas y brujos para la realización de rituales y hechizos, bien como creencia religiosa precristiana o neopagana, o bien aceptado en escritos cristianos como actos de invocación y adoración a Lucifer. Este término también se emplea ampliamente en las obras de ficción y fantasía para definir a los clanes o grupos brujescos que se juntan para efectuar ceremonias mágicas y encantamientos, tanto benévolos como maléficos.

Tanto el diccionario de Espasa como el de Santillana, así como la enciclopedia Larousse, definen la palabra simplemente como una congregación de brujas y brujos, mientras que el Diccionario de la lengua española acepta únicamente el término como reunión nocturna de brujas y brujos presidida por Satanás que generalmente se presenta en forma de macho cabrío, acepción coincidente con la veneración diabólica aportada desde el cristianismo.Si bien miles de personas fueron ajusticiadas bajo la acusación de haber participado en estos encuentros luciferinos, sólo han llegado hasta nosotros las actas acusatorias; no han sobrevivido pruebas de que estas reuniones realmente se hayan realizado. No obstante, y de seguir con la teoría que insiste en la veracidad de este tipo de sabbats o aquelarres, su época de apogeo parece haber tenido lugar entre fines de la Edad Media hasta el siglo XVIII.

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El origen del término sabbat para describir una reunión de brujas se relaciona con el viejo prejuicio antijudío. Como la religión judía santifica el sabbat como día de descanso obligatorio, algunos gobernantes cristianos de la Edad Media buscaron relacionar el descanso prescrito por la religión judía con la actividad satánica y brujeril, asociando de forma peyorativa el judaísmo con prácticas demoniacas y acusando a los judíos de ser adoradores del diablo.11​ Por ello se decía que el sabbat se celebraba en la noche del viernes al sábado, en consonancia con el principio del sabbat judío que comienza con la aparición de la primera estrella en el firmamento vespertino del viernes.

Por su parte aquelarre deriva de la voz vasca akelarre (del euskera aker = “macho cabrío” y larre = “prado”) que significa “prado del macho cabrío” (ya que se estimaba que el Diablo se hacía presente en medio de las brujas bajo esta forma); es el lugar donde las brujas (sorginak en euskera) celebran sus reuniones y sus rituales (aunque la palabra viene del euskera, se ha asimilado en castellano, y por extensión se refiere a cualquier reunión de brujas y brujos).6

Es interesante destacar que Anna Armengol (Universidad Autónoma de Barcelona) en su estudio de la brujería indica sobre el origen de la palabra que: “Por lo que respecta al origen de la palabra aquelarre, la hipótesis de Mikel Azurmendi de que no es una palabra vasca, sino una construcción culta emanada del lenguaje jurídico culto, ha sido corroborada recientemente por Henningsen. Éste afirma que se trata de una construcción erudita de principios del siglo XVII. Incluso precisa la creación de dicho término datándola entre el 14 de febrero de 1609, en que el Tribunal de Logroño recibe un nuevo grupo de presos de Zugarramurdi, y el 22 de mayo del mismo año, en que la palabra aparece por primera vez. Ha sido posible detectar como probable “inventor” de la palabra, al inquisidor Juan del Valle Albarado”.12

Antropológicamente, los aquelarres eran reminiscencias de ritos paganos  que se celebraban de forma clandestina al no estar admitidos por las autoridades religiosas de una época. La prohibición de estas prácticas mágicas se encuentra ya en la Ley de las XII Tablas (Tabula VIII). En la época de Sila se promulgó la Lex Cornelia de Sicariis et Veneficiis, que insiste en esta prohibición.

Es frecuente el uso de diversas sustancias para alcanzar el éxtasis durante el rito. Como no se pueden calibrar con exactitud las dosis, es muy peligroso administrarlas por vía oral cuando una cantidad letal está muy cercana a la dosis de uso. Por ello algunas sustancias se aplicaron en forma de ungüento por vía vaginal o rectal, lo que podría haber dado origen a algunas leyendas sobre el carácter sexual de las reuniones de brujas o el uso de calderos para la preparación de algunas de las sustancias. La aplicación de una de las sustancias sobre la vagina con una especie de consolador pudo dar origen a la imagen que representa a las brujas con un palo entre las piernas o bien una escoba. Por otro lado, muchos sapos son venenosos por contacto y su piel puede ser alucinógena; por ello también forman parte de la imaginería vinculada al mundo de la brujería. Algo similar sucede con algunas setas venenosas, como la Amanita muscaria.

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El antropólogo español Carmelo Lisón Tolosana toma como ejemplo el caso de las Brujas de Zugarramurdi para explicar las etapas del aquelarre, a partir la relación del proceso inquisitorial publicada en Logroño a principios de 1611, pocos meses después de realizarse el auto de fe en el que seis brujas y brujos fueron quemados vivos.

Según lo que creyeron averiguar los inquisidores, en Zugarramurdi el aquelarre tenía lugar en el prado berroscoberro que estaba a poca distancia de la aldea —en el país vasco-navarro los inquisidores que recorrieron la zona señalaron la existencia de cuarenta y seis lugares donde supuestamente se celebraban aquelarres—.14​ >

La convocatoria

Según la relación inquisitorial, la asistencia al aquelarre era obligatoria para todos los brujos y brujas —según se cuenta en ella, una bruja fue azotada y maltratada por no haber acudido a uno de ellos—. En Zugarramurdi se celebraba tres veces por semana, los lunes, miércoles y viernes después de las nueve de la noche. El sapo que tenía y cuidaba cada brujo y bruja —incluso alimentándolo con su propio pecho— era el que les avisaba y a continuación se untaban con un agua verdinegra y repugnante obtenida del sapo —para conseguirla azotaban al sapo con una varilla y una vez que estaba bien hinchado lo apretaban con el pie contra el suelo hasta que vomitaba el agua hedionda que cuidadosamente recogían y guardaban—.Mientras se untaban recitaban la fórmula “Señor, en tu nombre me unto; de aquí en adelante yo he ser una misma cosa contigo, yo he de ser demonioy gracias al ungüento podían salir volando por ventanas, agujeros o grietas que abre el demonio. En el viaje por el aire la bruja normalmente lleva el sapo en el lado izquierdo, aunque a veces van andando siguiendo al sapo.

En otras zonas los mecanismos más usuales para convocar el aquelarre eran una campana que sólo oían los adeptos y un escozor en la llamada marca del Diablo, que el brujo ocultaba y que los inquisidores utilizaban como prueba en los juicios por brujería.

El homenaje al diablo

Según la relación del proceso de Zugarramurdi, en cuanto llegaban los brujos y brujas al lugar del aquelarre, adoraban al diablo postrándose de rodillas ante él y besándole en sus partes pudendas. Después se mezclaban entre ellos y comenzaban a danzar y a bailar. “Pero pronto comienzan sus escapadas para asustar a pasajeros nocturnos, a pastores, marineros, molineros, amigos y enemigos, para romper platos en las cocinas y tejas en las casas, destruir granos, frutos y ganado, y también para causar muertes especialmente de niños”. Por otro lado, si a algún brujo o bruja se le escapaba el nombre de Jesús, el aquelarre se desvanecía, por lo que en la próxima reunión era severamente castigado.

En otras zonas el homenaje al demonio va acompañado de ofrendas, aunque éstas no siempre tienen un carácter siniestro, sino que pueden ser simplemente objetos producto de un robo o la prueba de que se ha cometido un acto ilícito a ojos de la ley divina. Los primeros en ofrecer estos votos son los brujos de mayor jerarquía; los últimos los brujos novicios o recién iniciados. A estos se les coloca la marca que distingue a un brujo en una parte recóndita del cuerpo y pasan desde ese momento a ser miembros plenos de la cofradía. En cuanto al baile, en otras zonas los asistentes se abandonan a una danza que comienza con movimientos organizados; pueden danzar en círculo, unidos por los hombros, o formando el uróboros, la serpiente que se muerde la cola. Poco a poco, la danza pierde unidad y se va transformando en una sucesión frenética de sacudidas.

La misa negra y la orgía

Según lo que creyeron averiguar los inquisidores del caso de Zugarramurdi, en algunas noches señaladas como la víspera de Reyes, de la Ascensión, del Corpus Christi, de Todos los Santos, de la Asunción de la Virgen o de San Juan se celebraba un ritual especial, que constaba de dos partes. En la primera los brujos y brujas se confesaban ante el demonio y se acusaban de haber entrado en una iglesia, de haber oído misa… y de los males que habían podido hacer y no habían causado. La segunda era la misa sacrílega celebrada por el demonio revestido con ornamentos negros, feos y sucios. Durante la misma se seguían los mismos pasos que en la misa cristiana. Tras el sermón en el que el demonio exhortaba a los brujos y brujas a hacer el mal, prometiéndoles a cambio el paraíso, los “feligreses” uno por uno se acercaban al demonio y se arrodillaban ante él besándole la mano izquierda, los pechos, los genitales y el ano (el llamado osculum infame).

Según las confesiones de los supuestos brujos y brujas, cuando llegaba el momento de la consagración el demonio alzaba algo parecido a una suela de zapato donde estaba su figura y decía Esto es mi cuerpo y a continuación un cáliz de madera, negro y feo, mientras los brujos lo adoraban arrodillados. Después los brujos y brujas se acercaban al “altar”, que estaba cubierto con un viejo paño negro, feo y deslucido y comían y bebían lo que el oficiante había “consagrado”. Hasta aquí la misa negra había sido una réplica exacta de la misa cristiana, pero el final era completamente diferente. El demonio copulaba con las brujas y sodomizaba a los brujos y después comenzaba la orgía, en la que volvía a participar el diablo. “Brujos y brujas se mezclan sexualmente y aparean unos con otros en total promiscuidad, sin consideraciones de sexo ni grados de parentesco”.

Para algunos inquisidores, la razón última del sabbat era precisamente el emparejamiento sexual con el Diablo y el de los brujos entre sí. Cuanto más repugnante y ofensivo fuera el acto sexual, más favorable era a los ojos de Satanás, concluían.

El banquete

Grabado del Compendium maleficarum, de Francesco Maria Guazzo, que representa a unos brujos y brujas preparando el banquete del aquelarre

Según la relación publicada en 1611 sobre el proceso de Zugarramurdi, durante el aquelarre los brujos y brujas celebraban un “banquete” en el que comían cadáveres de brujos fallecidos recientemente o de víctimas de sus actos maléficos, especialmente niños, que desenterraban de las sepulturas acompañados del demonio y de sus criados. “Allí mismo y sobre la sepultura les sacan las tripas y los descuartizan; cubren la sepultura para que no se advierta la profanación y se ponen en camino de vuelta al aquelarre con gran regocijo y contento, llevando los padres los cadáveres de los hijos o los hijos a los de sus padres y hermanos y las mujeres a sus maridos. Allí los despedazan y los dividen en tres partes: una la asan, otra la cuecen y la tercera la dejan cruda; puesto todo sobre una mesa de manteles sucios y negros, reparten las viandas los parientes más cercanos, reservando el corazón para el demonio”. Algunos de los interrogados por los inquisidores confesaron también que raptaban niños y les chupaban la sangre, mientras el demonio les decía: “Chupa y traga eso, que es bueno para vosotras“.

El aquelarre acaba al amanecer cuando suenan las primeras campanadas de la iglesia o con el canto del gallo.

¿Sabes qué es la Demonología?

La demonología confecciona listados que intentan nombrar y establecer una jerarquía de espíritus maléficos y sería el opuesto de la angelología, que intenta recopilar la misma información al respecto de los buenos espíritus.

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En el cristianismo, los demonios son ángeles caídos, así que se puede considerar la demonología como una rama de la angelología. En Lucas 8,1-3 menciona que algunas de sus seguidoras (como María Magdalena) habían estado endemoniadas.

Sin embargo, muchas bases de datos demonológicas son conocimientos «capturados» a aquellos supuestamente capaces de invocar tales entidades, incluyendo las instrucciones sobre cómo convocarlos y, en el mejor de los casos, someterlos a la voluntad del conjurador.

Los grimorios de magia oculta son aquellos tomos que contienen los conocimientos acerca de esta faceta de la demonología, más de una vez estudiada por aquellos que debían perseguir y juzgar a diabolistas y brujas.

La manifestación más importante de la demonología cristiana occidental es el Malleus maleficarum (1486) (del latín: Martillo de las Brujas), de los dominicos inquisidores Jakob Sprenger y Heinrich Kramer, que demuestran la existencia y el poder de la brujería como parte integral de la fe católica y de un peligro real para los fieles, aparte de ofrecer en su tratado toda clase de formas de reconocer y procesar una bruja, convirtiéndose así durante tres siglos en el manual para procesos de brujería

¿Sabías qué?

El agujero de Mel es  una leyenda urbana, una fosa “presuntamente sin fondo” cercana a Ellensburg, Washington.

Las primeras declaraciones fueron hechas en el programa de radio Costa a Costa AM por un radioescucha que se hacía llamar “Mel Waters”. La investigación posterior reveló que tal persona no fue catalogado como residente en esa zona, y no hay evidencia creíble de que existe el agujero.

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